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viernes, 1 de marzo de 2013

Capítulo 50.-

- ¡Buenos días por la mañana! Vamos dormilona que ya son las 10:00
- ¿Las 10:00? ¡Te voy a matar Louis, dejame dormir tranquila!
- ¡Que no, levantate ya!- Louis comenzó a tirar de mis pies mientras yo me sujetaba a las barras de la cabecera de la cama para no caerme.
- ¡Sueltame!
- ¡Sueltate!
- ¡Si me suelto me tirarás de la cama!
- ¡ Si te suelto te quedarás en la cama! ¿A caso no quieres tu sorpresa?
- ¿Sorpresa?¿Que sorpre...? ¡La sorpresa!- aproveché su momento de distraccion para soltar mis pies y rápidamente me puse en pie.- ¿A que esperas Lou? Vamos, venga.- me miró extrañado pero al segundo sonrió.

Mientras desayunábamos estaba todo muy callado porque todos estaban aun durmiendo, asi que Louis fue habitación por habitación a despertar a todos a gritos y saltando en las camas.

- ¡Muerete Louis!- gritó Noelia.
- ¡Matame!- y con una risa malvada se dirigió a la habitación de Harry y Carlota.- ¡Arriba dormilones!- les quitó la manta de un tiron dejando ver a Harry en bóxer abrazado a Carlota como si fuera una almohada.
- ¡Largate Louis!
- (rió a carcajadas) Nosotros nos vamos a ir ya.
- Pues iros de una maldita vez, pero deja de gritar si no quieres que sea la ultima vez que abres la boca.- Lía apareció por la puerta con su tétrica voz mañanera y volvió a irse al segundo de hablar.
- ¿No os asusta?
- No.- contestamos yo y Carlota. Louis cerró su puerta y volvió hacia mi.
- Nadie se levanta.- dijo poniendo cara de cachorro.- pero me vales tu despierta.- se acercó a besarme.- Venga, ahora termina de desayunar, guardas tus cosas otra vez en la mochila y nos vamos. Que lenta eres...
- Tu te levantaste ant...- me metió una galleta en la boca y me movió la mandíbula para que masticara.- idiota...- reí.
- Te quiero.- dijo con cara de niño bueno.

Terminé y me fui a vestir, algo casual, unos pitillos con converse blancas y una camiseta cualquiera. Guarde mis cosas de nuevo en la mochila y me dirigi hacia Louis. Nos montamos de nuevo en la lanchita de vuelta a la ciudad y al llegar una ola de chicas y periodistas se acercaron a el corriendo y haciendo un montón de preguntas. Afortunadamente contestó rápido a las preguntas y nos montamos en el coche que había dejado aparcado por ahí cerca días atrás.

- ¿A donde me llevas?- pregunté divertida. ¿Falta mucho?
- Lo veras al llegar.-sonrió.- Ya casi estamos.

Unos minutos después llegamos a una casa de playa, preciosa, se bajo del coche y me abrió la puerta tendiéndome la mano para bajar.

- ¿Es aquí?
- Si, ¿te gusta?
- Me encanta, es preciosa.- sonrió y me tendió la mano, en lugar de cogérsela salte sobre su lomo saltando en su espalda.- ¿Me llevas a caballito?- el solo sonrió y asintió con la cabeza mientras yo depositaba un beso en su mejilla.
La casa por dentro era aun mucho mas bonita y encantadora, tenía de todo, se podía vivir ahí tranquilamente. Louis me llevo hasta el sofá y se sentó conmigo aun sobre el.
- Me aplastas feo.
- ¿Feo?- me empujó contra el sofá un poco más.
- Vale, vale hermoso, guapo, precioso, bellezón.- reímos.- Y dime ¿por que me has traído aquí?

Su nerviosismo se notaba a kilómetros así que lo abracé fuertemente y después salí de ahí atrás para sentarme a su lado encajando los dedos de mi mano con la suya, le sonreí y comenzó a hablar.

- Te quiero mucho ¿lo sabías? Desde que me choqué accidentalmente contigo en París hace 5 meses, todos los dias que después no te tuve cercs pensaba en ti, donde estarías, si te volvería a ver algún día... y mira ahora, estás aquí a mi lado, abrazándome...
- Pues yo te quiero desde que solo eras un póster en mi pared.- reímos.
- Y bueno... te traje aquí porque... quería preguntarte si... bueno...¿quieres vivir conmigo...? aquí...- la petición me tomó por sorpresa, no sabía que decir, me quedé callada con la boca abierta.- no digas nada... sabía que dirías que no así que no pas...-lo besé, dulce y apasionadamente, sencillamente me coloqué  sobre el y asintiendo acaricié sus mejillas llorando.- No llores bobita, eso es un si, ¿no?
- Si, si, si y un millón de veces si.

Ese beso fue intensificándose cada vez más, me tumbó sobre el sofá y fuimos desprendiéndonos de la ropa hasta quedar ambos desnudos, el me acariciaba y me besaba dulcemente. Después de un largo rato ambos quedamos agotados.

- Te amo Louis.
- Yo tambien te amo, mucho.- me besaba mientras acariciaba mi pelo.

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